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Amor primitivo y Amae


Dra. Raquel Zak de Goldstein
Buenos Aires, 1999
Presentado al International Psychoanalytical Congress panel on
"Amae East and West", en Santiago de Chile, el 27 de Julio, 1999.

...si nos preocupamos por las orientaciones de nuestra época, que pone el acento, mucho más que la de Freud, en los valores realistas y tiende a dar a los niños una formación que los prepare para las "realidades de la vida". Un realismo ingenuo llevaría a darle como meta al deseo mismo la satisfacción de las necesidades...Así se comportan las madres de psicóticos. No nos alegramos ante la idea de que ello pueda favorecer una adaptación, es decir que el hombre de mañana sería logrado a título de false self, analizado quizás por otro false self (un "especialista" del análisis) y bien adaptado a una sociedad de false selves. No contamos con ninguna garantía de que sabremos evitar un porvenir semejante.
Octave Mannoni, "La parte del juego"
en "Donald W. Winnicott", edit. Trieb, 1978.

"La psicosis tiene estrechas relaciones con la salud, en la cual innumerables situaciones de fracaso (ó derrumbe) se hallan congeladas, pero son alcanzadas y descongeladas por los distintos fenómenos "cicatrizantes"(healing phenomena) de la vida ordinaria: amistad, cuidados durante enfermedad física, poesía, etc..].
(La oposición de los dos verbos -to cure y to heal- en el original, nos señala que se trata aquí de una cura natural, como la cicatrización). (La traducción es nuestra).
Octave Mannoni, "La parte del juego"
en "Donald W. Winnicott", edit. Trieb, 1978.
Aquí se da por supuesto que la tarea
de aceptación de la realidad nunca queda
terminada., que ser humano alguno se
encuentra libre de la tensión de vincular
la realidad interna con la exterior, y que el
alivio de esta tensión lo proporciona una zona
intermedia de experiencia (cf. Riviere, 1936)
que no es objeto de ataques (las artes, la religión, etc...).
Dicha zona es una continuación directa de la zona de
juego del niño pequeño que "se pierde" en sus juegos.
("Desarrollo de la teoría de la ilusión-desilusión")
D. W. Winnicott en "Objetos transicionales y fenómenos transicionales",
Realidad y juego, Granica edi.1972

Amor primitivo y Amae
Introducción a una metapsicología del amor


La apriorística presunción de una "independencia plena" posible, que no debemos confundir con la autonomía necesaria, sostiene en nuestra cultura occidental un cierto mito, que, como exigencia ideal-tanática, tiende a enmascarar el "vergonzante" anhelo ó demanda de amor.
Amor entendido como, podríamos decir: el complejo afecto que circula en amae.
Amar entendido como: "dar lo que no se tiene, a alguien que 'no lo es'"...expresión formulada por Lacan que nos facilita ciertos caminos para esta investigaciónsobre los orígenes del amor y del amar en relación con el amor primitivo, al otro prehistórico, el del amor inolvidable, encarnadura de ,...Eros.
Participar en este Panel, me permitió avanzar en el entendimiento del concepto de amae y su significación, en un diálogo Oriente-Occidente. Esta es una difícil articulación -cuyos riesgos asumimos-, por medio de la cual pude ubicar en la metapsicología algunos de estos fenómenos, e iniciar una reconsideración -a través de la idea de amae-, de los afectos involucrados, precisamente, en "lo oculto" en la vida cotidiana y su relación con los orígenes del amor.
No se puede considerar el concepto de amae sin referirnos a Takeo Doi, el psicoanalista japonés que, con una agudeza y sagacidad incomparable pudo transladar lo que amae significa para la vida emocional del pueblo japonés, y relacionarlo con ciertas concepciones fundamentales del psicoanálisis, y de esta manera buscar universalizar las ideas que contiene el término amae.
T. Doi nos informa que deriva del verbo amaeru, verbo que implica "depender y abusar del amor de otro, o complacerse en la indulgencia de otro".
A partir de esta definición, señalaría, en apretada síntesis:
1- que se relaciona con la temprana infancia, con el vínculo primitivo madre-bebe, pero, cuando el niño ya reconoce a la madre como un otro.
2- que amae alude a sentimientos revelados por conductas, que se pueden repetir a lo largo de la vida (por ejemplo en la transferencia).
3- que el que hace amaeru depende también del otro, más alla de su posición social.
4- que amae se experimenta más intensamente como un deseo en la frustración, que en el logro.
5- que hay dos tipos de amae: el primitivo (seguro del receptor), y el replegado (no seguro de que exista tal receptor de la demanda).
6- que presupone una "posición pasiva" -necesitada de mayor especificación- del receptor.
7- que amae solo debe expresarse y apreciarse en forma no verbal.
8- que generalmente y como lo describe T. Doi, amae se relaciona con el narcisimo, la identificación y la ambivalencia.
A raíz de esta revisión, se nos evidencian algunas claves:
I) la necesidad del otro, como Eros, portador de la mirada y del reconocimiento. (R. Z. de Goldstein, "The mirror stage...", 1994 ) .
II) amae ofrecería la posibilidad de que continúe la circulación del deseo, en la frustración, lo cual garantiza a su vez la mezcla pulsional y una libido de meta inhibida, soportes de esa modalidad de investidura de objeto y base de la actividad sublimatoria de la pulsión.
III) amae ofrece el descanso curativo en la vida cotidiana. Se trata de cierta equivalencia con los "healing phenomena", de los que nos habla Winnicott, a los que se apela para evitar sucumbir al "realismo" como muerte del deseo, lo que nos describe en nuestro epígrafe O. Mannoni: tratar de vivir la vida como falso self.
IV) amae legitima y autoriza un tipo de dependencia que, paradójicamente, es liberadora, pues preservando al psiquismo de los excesos de angustia habilita "La capacidad para estar a solas", (Winnicott), y una existencia propia. Advertimos la amplitud y complejidad de las diferencias en el concepto de individuo en Oriente, donde, por ejemplo, la significación de la pertenencia transgeneracional desde un tiempo inmemorial y más ligado a lo trascendente y espiritual, a una historia...parece ser particularmente fortalecedor. Esto nos lleva a preguntarnos si la idea de individualismo es diferente, o no, en Oriente. De todos modos, creo que la insuficiencia del ser tal como nos la evidenció el descubrimiento del inconsciente, que nos muestra divididos para siempre,... es universal, y promueve la demanda de amor. Desnudando su efecto, -que llamamos castración simbólica estructurante-, se muestra al ser al borde de la incertidumbre y el desamparo enfrentando la finitud, y se le impone buscar amor, producir cultura y relacionarse con los prójimos.
V) amae estabilizaría entonces la angustia pre-trauma,... angustia de separación, de ausencia, de incompletud...evitando llegar a ese borde donde el ser sería incapaz de vivir, sino "en constante caída", posición que, a veces iatrogénicamente parecieran promover algunas reconocidas escuelas psicoanalíticas. Amae actúa como antitrauma, porque sitúa a cierto alguien para alguien, y permite el funcionamiento de este complejo fenómeno intersubjetivo, que consiste en: ir sosteniendo-se mutuamente, (siendo uno el dador y el otro el receptor) En tanto, alguien, el recipiente de amae, -el que puede pedir, el que dice: necesito amor, ser amado y considerado, ("I need love"...)- va "sosteniendo su malestar en la cultura" y su ser individual, en la autonomía necesaria y posible.
VI) los fenómenos de amae incluyen cierto nivel de juego según Winnicott en "Playing and Reality" en el sentido de la actividad de los fenómenos y objetos transicionales que, a la manera de los squiggles, contribuye a establecer la simbolización.
VII) amae visto hoy, en el psicoanálisis atravesado por las culturas y los varios esquemas referenciales, es un hecho de la vida cotidiana universal que, una vez revelado, nos permite ir "desenmascarando" más y más, en la clínica y en la teoría, las complejas dinámicas ocultas que contribuyen al sostén de " nuestra inestable consistencia identificatoria".
Conocemos algunos de los debates y críticas que vienen realizándose a partir de la introducción de amae en el psicoanálisis por Doi. Sabemos que autores como el Dr. Y. Taketomo, enfatizan por ejemplo, la esencia interaccional y el acuerdo mutuo que acompaña el desarrollo de amae, así como la necesidad de preservar el significado original del término. También aspiran, como todos nosotros en esta presentación, a enriquecerlo tanto en la clínica como en la teoría, con los varios desarrollos psicoanalíticos que se ocupan del psiquismo temprano, como los realizados por Balint, Bion y D. W. Winnicott.
Una evidencia de esto, es el caso clínico Nobuko que presenta el Dr. Y. Taketomo, en el cual recurre a la conceptualización winnicottiana sobre verdadero y falso self, lo cual nos habilita, a apelar a otros conceptos del mismo autor, tales como los fenómenos y objetos transicionales, y la función del tercer espacio o área de descanso, donde el jugar prepara los orígenes de "La capacidad para estar a solas", evolución que presupone la presencia de otro, que cumple la función que Winnicott llamó madre suficientemente buena, y que se asemeja asombrosamente a la función que acepta transitoriamente la persona capaz de ofrecer el amae a alguien que lo demande.


Algunas consideraciones sobre la idea de dependencia

Nos resulta llamativo y curioso que sean pocos los trabajos psicoanalíticos dedicados específicamente al tema de la dependencia, tema central en amae. Y es curioso porque Freud mismo, desde los comienzos otorgó una importancia fundamental a la dependencia infantil, a partir de la reconocida hilflosigkeit, ó vivencia y "estado de desamparo", que señaló como propio del estado de dependencia absoluta en el que se va estructurando el aparato psíquico, en camino hacia la constitución de un sujeto. Sin el específico auxilio ajeno, proviniendo de un otro, no hay constitución psíquica, ni supervivencia.
Sabemos que el funcionamiento mental se inicia en la experiencia de satisfacción, “a merced” y bordeando este “estado de desamparo”, y es ahí que transitamos por siempre: "entre" una vivencia de fragmentación y hundimiento que acompaña la hilflosigkeit, y el júbilo identificatorio (R. Z. de Goldstein, Montevideo, Fepal, 1992) que, según J. Lacan, acompaña la exclamación que surge del infans-niño, ante los primeros reconocimientos de la imagen de sí, en el espejo y en el rostro de la madre, buscando en la mirada de ella, la madre, la verificación de su descubrimiento integrador.
Esa madre -en posición de asistente, y solo si está previamente habilitada por su propio vivenciar temprano-, reeditará, durante un breve lapso de locura "normal", (A. Green), y a través de la oferta de su rêverie (Bion), ese también breve lapso de dependencia absoluta fundante.
Este estado de cosas posibilita -a mi entender- sostenido en el predominio de Eros, el pasaje desde la gratificación alucinatoria y la correspondiente actividad de la omnipotencia del pensar, y desde el yo primitivo real al yo de placer, y al yo real definitivo, pasajes en los cuales se accede al uso y manipuleo de los objetos, y a la incrustación del principio de realidad, en los tiempos de salida del narcisismo y del autoerotismo.
Uno de mis propósitos es destacar, como consecuencia, que: 1- la estructura del sujeto es una constitución por siempre inestable, dependiente del reconocimiento del otro; 2- esta estructura puede, basada en el yo imagen, llegar a ser más o menos estabilizada, pero, nunca completamente autónoma, ni independiente de la necesidad de cierta constancia de reconocimiento, cuyo efecto consolidante proviene del papel de espejo de la mirada del otro, es decir: de la dinámica del estadio del espejo 3- la dependencia inicial, solo es tal para el observador, precisamente, porque en ese período de Yo primitivo real, casi no hay "un alguien" que diga Yo, ni hay categoría no-yo; en esa situación: Yo es todo lo percibido. Para que exista dependencia percibida como tal por el infans-niño, debe establecerse previamente cierto grado de alteridad, junto al principio de realidad, y a la paralela identificación. 4- en las teorizaciones actuales se nos evidencian llamativas relaciones entre las patologías de la dependencia inicial y las patologías graves, los autismos neuróticos, los falsos self y la psicosomática; asimismo, estas evidencias promueven en los analistas "otra mirada" sobre el campo dinámico de la cura en psicoanálisis, lo cual nutre debates y progresos muy actuales; 5- en lo que se refiere a la cura, constatamos que se puede acceder a ese cierto grado de autonomía e independencia humana posible, por el camino de la desidentificación de aquellos primitivos objetos, que pueden resultar patógenos en razón de su poder absoluto dada su posición indispensable como auxilio ajeno, lo cual les otorga calidad de amo (Freud, "Proyecto de una psicología para neurólogos", "Psicología de las masas y análisis del Yo": Enamoramiento e hipnosis), 6- solo a partir de esta progresiva relativización de la dependencia a través del trabajo sobre la desidentificación, se logra aquel grado de estabilización y plasticidad que permitirá buscar y disfrutar del amae y construir una dimensión de subjetividad, que cobija la sexualidad y el placer, en una autonomía relativa, y la producción de un proyecto identificatorio personal, huyendo de la pura adaptación y sus trágicas y "exitosas" formas varias de pseudo self, eje del "realismo" pragmático que proponen ciertas corrientes culturales...cuyo latente fracaso predispone a derrumbes psíquicos o somáticos.


Identidad, alienación y dependencia

"La identificación es a la vez estructurante y alienante" decíamos en "Acerca de la desidentificación" (W. Baranger, N. Goldstein, R. Z. de Goldstein "Artesanías Psicoanalíticas", edic. Kargieman). Es esta característica de los orígenes de la identificación, la que sella la modalidad específica de la dependencia humana de la que hablamos. Recordamos que Freud define a la identificación como la forma que adopta el primer lazo afectivo. Por esto hablamos de amor primitivo como el lazo típico de Eros. Adquieren enorme significación las características del comportamiento y del deseo del otro que funciona como asistente, el que sostiene este primer lazo afectivo,en ese particular contexto familiar primitivo fundante.
Con esa expresión exaltada y gozosa, el "ahá, erlebnis!", el niño se vuelve hacia su madre, buscando aquella mirada de amor, que, si bien es narcisista en el sentido de "His majesty the baby", también libidiniza e inviste inaugurando pasajes liberadores del cuerpo somático al cuerpo erógeno y del autoerotismo a la transicionaldad para demandarle que ella con su mirada ratifique ese eterno vínculo especular escópico integrador.
Si la cura psicoanalítica tiene un fin, no puede ser otro, precisamente, que acceder a la desalienación gradual por desidentificación de ciertas identificaciones arcaicas dominantes, en la medida en que ésta sea posible,... pero..., no la desestructuración, ni la idealizada e "imposible" independencia, efecto de una supuesta madurez que advendría como adaptación engañosa e invalidante, pues esta proclama saber prescindir de toda dependencia. En el proceso de creciente desalienación, quedaría activada la reparadora e imprescindible demanda de amor, la que encontramos en amae, habilitando el "amar para no enfermar". Se vuelve indispensable la necesidad de amor y de darse al amor, ante la carencia, reconociendo y amando a alguien "que no es" aquel otro prehistórico, el del amor inolvidable según Freud, y sí alguien de hoy apto para "actualizarlo". Esta es, en esencia, la cuestión que especifica la formulación lacaniana.
Entonces nos preguntamos...


¿Quién necesita a quién?: amae es interdependencia.

En esos tiempos arcaicos que estamos revisando, en los cuales la así llamada por Freud materia percipiente, es "pensada y hablada" por ese otro amo absoluto, se genera un campo o contexto fundante, "locus amae" como una modalidad de amor primitivo, podríamos decir, en el cual ambos se necesitan y dependen -en una reciprocidad diferente y asimétricamente-, para crear las condiciones de posibilidad que darían origen y estabilización a un nuevo sujeto, campo que se busca reeditar en el estado de amae .


Alegato por una cierta dependencia (en honor a J. Mc. Dougall)

La psicología de amae, en su modalidad no patológica, nos permite revelar -a mi entender- una de sus funciones capitales: el apuntalamiento de aquel específico reconocimiento que subyace como base de la identidad -entendida en sus fundamentos como diferencia sexual y generacional-, establecida en ese específico encuentro carnal-especular que instila imagen, atribución de sexo, erotismo, lenguaje e interdicción. Este sería el efecto de los breves momentos de ensueño-juego que brinda el estado de amae para ambos, en tanto el dador con su mirada y presencia, va co-laborando, como Eros, libidinalmente, a la mezcla pulsional y a la salvadora presencia del registro simbólico y de la triangulación, pues está situado como un otro.
Desarrollaré a continuación, de manera esquemática, algunas coincidencias entre la aspiración a una breve experiencia de gratificación de la dependencia reaseguradora infantil, tal como se la concibe en Japón con el nombre de amae, y la presencia "inadvertida"de algunos comportamientos cotidianos que espejan la experiencia del amae en la cultura Occidental, pues...
...Siempre buscamos al otro, el delegado de ese otro prehistórico del amor inolvidable, que nos garantice la permanencia indispensable de aquel primitivo encuentro característico del estadio del espejo. Lo que hallamos es un otro de ese otro prehistórico inhallable por su condición de Semejante. Y así, en una serie sucesiva de personas capaces de brindar amae al tiempo que lo disfrutan, esta secuencia de otros se prolonga casi al infinito, como lo expresa el poema de J. L. Borges....
"En su grave rincón,
los jugadores rigen las lentas piezas.
........................................................
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente,
no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el Otro, ese juego es infinito.
.........................................................
También el jugador es prisionero,
de otro tablero de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Que dios detrás de Dios la trama empieza,
de polvo y tiempo y sueño y agonías?"

"Ajedrez", Jorge Luis Borges
(en El Hacedor, Emecé, Bs. Aires 1960).
(en Jorge Luis Borges, Obras Completas, Emecé 1974.

Variedades de la dependencia: el lugar del amor en la cura.

Pensamos que, para concluir, podemos considerar amae en el hoy de la cura, y en su valor en la función de la dependencia en la salud, para lo cual es útil señalar algunas calidades de dependencia:
1)- El plano de la dependencia de supervivencia que se refiere al estado de necesidad; el infans-niño berrea, (Freud, "Proyecto de una psicología para neurólogos") en tanto practica con su angustia, sosteniéndo-se gradualmente en los fenómenos transicionales y en los objetos transicionales, en presencia del otro adecuado, que, como presencia calificada aporta la nutrición y protección y asegura estabilización gradual, es el primer amor, la madre ("on revient toujours a ces premiers amours", Freud en Tres ensayos...).
2)- El campo de la dependencia de lo escópico, que articula la
mirada del infans con la mirada de la madre, y constituye la dinámica básica del estadio del espejo, donde se produce lo que Freud llamó el "nuevo acto psíquico", que funda el narcisismo. Este conjunto conceptual nos permite señalar la relación entre identidad y alienación, y la oscilación entre aliención y separación. La identificación y la dependencia inicial se anudan indefectiblemente al otro, alienando. De ahí también el terror a depender, al engolfamiento. Es lo que Lacan define como un "nudo de servidumbre imaginaria", situación que, si bien permite comenzar a jugar a solas, estado garantizado por esa "presencia" que funda, y la cierta autonomía posible, también impone las eternas tratativas sociales de discriminación y vinculación con los otros, los prójimos de la fratria, tanto en la vida de las instituciones y de la pareja como en los grupos sociales de pertenencia...
3)- La dependencia en la dimensión de lo intersubjetivo, nos lleva hacia la metapsicología de esta "inefable" dialéctica -inicialmente no verbal-, de lo constitutivo, de lo intrapsíquico, surgido y resurgiendo cada vez, a mitad de camino entre la producción de la fantasía (Freud, "Manuscrito M."), y los efectos de la personalidad de quien "asiste", creando huellas singulares en ese locus del amor primitivo, gracias al predominio de Eros en el contexto fundante, donde el Semejante iniciala prehistoria de amae.

ADDENDA. Algunos interrogantes y conclusiones

1) ¿Tendremos que abordar -ante la noción de amae- una amplia revisión psicoanalítica y socio cultural de la idea de la condición humana como "independiente"?
2) ¿Consideraríamos la posibilidad de una posición del otro, también como prójimo benéfico, dispuesto a una reparación en reciprocidad, por necesidad de amor, en los estados de amae, tal como se da en los "healing phenomena", y no sólo como modelo, objeto, rival o intruso narcisístico?.
3) Por fin ¿Podríamos considerar a amae como un ofrecimiento recíproco basculante de narcisismo trófico, -a través de "un mirar de reconocimiento", que implica reconocer mutuamente la necesidad del otro-, lo cual capacita a "dar lo que no se tiene", el falo, y a "amar y demandar amor, para no enfermar"...de encierro.
4) ¿Diríamos que el anhelo expresado en el concepto de amae, no solo es universal, sino que -apoyado en esa dimensión básica de la estructuración y funcionamiento psíquico, -está presente durante toda la vida del sujeto humano, y aún más, si bien distorsionado y temido, en los estados patológicos, perspectiva que influye en la técnica y en la posición del analista en la cura.
5) ¿Concluiríamos en considerar que ciertas pautas culturales que privilegian el desapego, como signo de madurez y fortaleza, parecen estimular en realidad mecanismos de defensa del orden de la sofocación de los afectos, la dispersión y fragmentación de la experiencia, como síndrome de supervivencia, los mecanismos esquizoides como en el autismo neurótico, la sobreadaptación, etc, y solo logran mantener a raya, latente y sofocado, este anhelo permanente, (que suele emerger también como pasión y adicción), anhelo que se puso de manifiesto en la propia experiencia personal de nuestro colega el Dr. D. Freeman, relatada generosamente en su paper. El mismo, reconoce, visitando Japón, su receptividad gozosa ante las manifestaciones espontáneas de amae que recibió y que le permitieron disfrutar, según sus propias palabras, de esa inigualable oferta de conexión anticipatoria, sostenimiento e identificación proyectiva, (normogénica, diría yo), experimentando placenteramente un breve momento de regresión normal a una dependencia reparadora, características de la dependencia específica en el amae ofrecido espontáneamente.
Podemos considerar, desde mi punto de vista, que los humanos - inmersos en los encuentros triangulares y diádicos, siempre conflictivos e infernales, pero indispensables fuentes de placer en los cuales es forzoso transitar-, atravesamos, y tal vez diariamente, breves lapsos de "enfermedad", en el sentido de colapso leve de la cohesión identitaria y como efecto de des-ilusión. En esos instantes, contar con alguien que acepte nuestro "silencioso pedido de amae" -si estamos dispuestos a evidenciar que lo necesitamos y aceptamos-, servirá a "los efectos de una cura o cicatrización" a la manera de los "fenómenos curativos"de los que nos habla Winnicott-, en un estilo o modalidad de amae adecuado a ese grado de breve colapso. Esencia de la dimensión de la cura, la aceptación de la castración -no como amenaza, sino como interdicción liberadora- habilita el desear, que sostiene esta específica forma de Eros, manifestada en la demanda de amor.
6) Occidente redescubre los orígenes, la función y la dignidad del amar, al repensar psicoanalíticamente una vez más los contenidos latentes en la experiencia de amae. Vamos entendiendo porqué "amar es dar lo que no se tiene, a alguien que no lo es". Pues, si somos carecientes, y por eso podemos ser deseantes y buscadores de "ese algo" que nos falta, es por este proceso que somos bastante más libres de amar y realizar..., entre prójimos.